Soy una persona (creo).

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martes, 20 de noviembre de 2007

LOS ESPUTOS DEL GUITARRISTA DE THE POSIES

El otro guitarra (y cantante de la citada formación) explicaba de la siguiente manera, en una entrevista previa al concierto que dieron en Bilbao, cómo se había producido el distanciamiento entre los miembros de la banda: "... al principio todo iba muy bien, hasta que Jon (Auer) comenzó a teñirse el pelo de colores extraños y a escupir sobre su cabeza...".

Y es que efectivamente, el tipo, aunque tenía el pelo de un discreto color negro, se pasó todo el show lanzando escupitajos que inevitablemente tendrían que caer en su cabeza. Lo gordo era precisamente eso: lo gordo, porque no eran simples escupitajos, eran auténticos gargajos. La verdad es que no podías dejar de asombrarte, tanto por la cantidad, como por el tamaño de los proyectiles, como por la escasa masa del cuerpo del que provenían (el tío es un tirillas).

Eso si, de buen rollito, cuando los dos guitarras dejaron el escenario para seguir tocando entre los asistentes, tuvo la deferencia de dejar su lúdica actividad por si los accidentes.

Se me ocurre que, como comentarios a esta entrada, podías dejar las historias relacionadas con escupitajos que recordeis o que se ocurran, cuanto más asquerosas mejor.

Se abre la veda.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Recuerdo... ahora que lo dices... y aunque no se si superará el espetáculo brindado por el guitarrista de los posises... del que por cierto fui testigo...

Cuando cursaba yo 5º de lo que antes se denominaba EGB... en un puto colegio de curas menesianos... (malditos hijos de puta)... teníamos en clase de literatura un profesor barbudo... al que nada afectuosamente le apodabamos "el oso".. y mas asiduamente..."el babas"... y es que este maldito hijo de puta... que a punto estuvo de arruinar mi interes por los clásicos de la literatura... tenía la afición de fumar en pipa... esta idioted le habia generado el tic de resoplar cada vez que hablaba por entre los labios a modo de escupe para sacar de su apestosa boca los restos de la mierda de tabaco de pipa que fumaba.... sin darse cuenta de que, tras horas de lo que el pensaba explayaciones sobre la matéria que año, trás año, trás año, trás año... impartía, le secaba la boca produciendosele una espécie de espuma nicotinosamente blanquecina, y que debido al tic que tênia la arrastraba fuera de su boca... quedandosele la mayoria de las veces colgando de su barba nicotinoso- canosa. Ademas y para mas inri de sus alumnos el pieza era el clasico alérgico mocoso que se pasa el dia sonando su puta nariz de forma estruendosa con un pañuelo de tela blanco que dejaba ver sus mucosidades nicotinosoverdaceas... el muy hgfdsyglygrfvjjon!! cerdo!!

Pues bien en una de sus soporiferas clases de por la tarde... en las que cómo no... el babas... me había llamado ya la atención por 3ª vez en media hora y me había castigado a ponerme en la primera fila, en donde no habia ningun compañero que me siguiera la marcha (en mi cole y supongo que como en todos los coles eran los empollones los que copaban lãs primeras filas para no perderse ni una sola de las sabias palabras de los que no se ni cómo ni por qué, en algun momento de sus malditas vidas habian decidido (seguramente por algun tipo de perversion), el dedicarse a la enseñanza).... pues bien, en esa clase y a temprana edad... .tuve una de mis primeras experiências de ódio hacia el ser humano.... y es que este maldito hijo de puta (que ademas en cierta ocasion tuvo la osadia de "requisarme" un zippo plateado... aun se la guardo) debia de haber comido carne y se lê debia de haber quedado el clasico nervio del filete entre diente y diente.... el babas lo confundio con un resto de tira de tabaco de pipa que fumaba y por efecto del tic que tênia, lo esputo fuera de su boca, acompañandolo de una generosa cantidad de baba nicotinosa blanquecina, conformando una elipse perfecta... yendo a caer el resto de carne en el libro del compañero empolloncin que se encontraba a mi lado..... lo peor es que se dió cuenta y apurado, se apresuro a bajarse de la tarima donde se encontraba apoltronado, con su pañuelo en ristra y tuvo los santos cojones de intentar limpiarle el libro al empolloncin de mi compañero, restregando sus asquerosos mocos verdes a lo ancho y largo de la mierda de libro de ediciones anaya que nos obligaban los curas a comprar en su libreria, engañando y haciendo dinero a costa de nuestros pobres padres...

Putos curas!!.... dios!!! cuantyo odio y resentimiento... que trenia guardado... hacia tiempo que lo guardaba dentro y no lo habia sacado con ninguno de mis psiquiatras... joder! que llorera... ya me encuentro mejor... gracias... gracias... me esta ayundando mucho

Pericuete dijo...

Estremecedor documento, sin duda alguna. Yo tuve una profesora de literatura que me dió clase durante dos cursos... digamos que en el segundo no me pilló en primera fila. Menudos felipes tiraba la hijadeperra.